<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>¡Toma buena! &#187; Woody Allen</title>
	<atom:link href="http://tomabuena.com/tag/woody-allen/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://tomabuena.com</link>
	<description>Crónicas cinematográficas de Hugo Flores</description>
	<lastBuildDate>Wed, 01 Sep 2010 15:38:40 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.0.1</generator>
		<item>
		<title>Celebrity: La Dolce Vita</title>
		<link>http://tomabuena.com/celebrity/</link>
		<comments>http://tomabuena.com/celebrity/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 24 Jul 2010 09:25:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hugo Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[comedia]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Fellini]]></category>
		<category><![CDATA[Judy Davis]]></category>
		<category><![CDATA[Kenneth Brannagh]]></category>
		<category><![CDATA[Leonardo Di Caprio]]></category>
		<category><![CDATA[Winona Ryder]]></category>
		<category><![CDATA[Woody Allen]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tomabuena.com/?p=155</guid>
		<description><![CDATA[Con menor unanimidad, en cuanto a las críticas se refiere, se ha estrenado en nuestras salas la última película de Woody Allen, una cita casi obligada para todo cinéfilo de pro, en especial desde que al genio de Brooklyn le ha dado por estrenar film todos los años, en una clara demostración de su actual [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con menor unanimidad, en cuanto a las críticas se refiere, se ha  estrenado  		en nuestras salas la última película de Woody Allen, una cita casi  obligada  		para todo cinéfilo de pro, en especial desde que al genio de Brooklyn  		le ha dado por estrenar film todos los años, en una clara demostración   		de su actual estado de gracia.</p>
<p>Esta vez, Allen extiende sus redes sobre el superficial  universo de  		la jet (léase actores, modelos, productores e incluso intelectuales),  		como contexto para sus particulares &#8220;neuras&#8221;, personalizadas en el  personaje  		interpretado por el actor Kenneth Brannagh (Woody Allen se ha limitado   		a dirigir, usando al actor británico como <em>alter ego</em>), un novelista  articulista  		cuarentón, fracasado profesional y sentimentalmente, que trata de  colar  		un guión mediocre a alguna gran estrella de cine, y su ex-esposa  (maravillosa  		Judy Davis) , una &#8220;activista&#8221; católica que en un momento crucial  encuentra  		la fama y el amor, algo que, por otra parte, no ha buscado y que  incluso  		le causa remordimientos, fruto, sin duda, de su estricta educación  religiosa,  		lo que da pie a situaciones realmente jocosas, como la espléndida  escena  		en que la protagonista recurre a una profesional del sexo para que le  		adiestre en artes amatorias y esta última le muestra cómo hacer la  felación,  		usando para ello un plátano.</p>
<p>Aparte de afrontar la llamada crisis de los cuarenta, el paso  del tiempo  		y la búsqueda desesperada de la felicidad en plena decadencia vital  (el  		film se abre y se cierra con un avión que escribe en el cielo la  palabra  		&#8220;HELP&#8221;, o sea, ¡ayuda!), Allen disecciona en apenas dos horas toda una   		inmensa fauna de personajes famosos que deambulan por Nueva York,  desde  		la estrella de relumbrón que, al igual que Clinton, no incluye el sexo   		oral como acto de infidelidad conyugal, pasando por la impresionante  modelo  		calienta-braguetas, hasta el ídolo juvenil adicto al sexo y las drogas   		(Leonardo Di Caprio interpretándose, probablemente, a sí mismo),  incluyendo,  		además, a escritores, dramaturgos, periodistas, magnates, productores  		de cine y televisión&#8230;, todo ello conformando, como bien se explica  en  		el propio film, un mundo en el que todos son célebres y nadie es un  desconocido,  		donde todo forma parte del espectáculo, donde &#8220;skin heads&#8221; y adeptos  del  		Ku Klux Klan comparten canapés con activistas afroamericanos y rabinos judíos, antes de lo que se presume como un intenso &#8220;talk-show&#8221;  televisivo,  		donde encontrar los anhelados 15 minutos de fama, la mayoría de las  veces,  		es pura cuestión de suerte. Un universo, sin duda, deudor del mejor  Federico Fellini  		(director muy admirado desde siempre por Allen), en especial, de su  magnífica  		<strong>La Dolce Vita</strong>, deliciosamente fotografiado en blanco y negro (en esto  		hasta se permite un pequeño chiste con un ficticio realizador de  culto)  		y, de nuevo, apoyado en un reparto de los que quitan el sentido, lo  que  		confiere a <strong>Celebrity</strong> un alto grado de ironía.</p>
<p>Si algo hay que achacarle a la película, quizás sea el escaso  juego  		que proporciona Brannagh como protagonista, tal vez demasiado  influenciado  		por el tipo de personajes que suele interpretar Woody Allen de manera  		más convincente. También se echa en falta una mayor presencia  cuantitativa  		del personaje interpretado por Winona Ryder en la historia, dada su  importancia  		cualitativa (es, por así decirlo, la falsa materialización del deseo  del  		novelista). Pese a ello, mi impresión general es que, una vez más,  Woody  		Allen nos ha dado a todos una lección de cómo contar una historia de  enorme  		complejidad y múltiples lecturas en poco tiempo (la concisión del  guión  		es francamente asombrosa) y de forma amena, sin resultar en ningún  momento  		cargante o pretencioso, algo que no puede decirse de ciertos &#8220;popes&#8221;  de  		la cultura audiovisual elevados a la categoría de mitos y endiosados  por  		su egocentrismo sin límites. Uno de ellos, acaba de dejarnos  recientemente,  		y no doy más pistas&#8230;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tomabuena.com/celebrity/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Abre los Ojos: Vértigo</title>
		<link>http://tomabuena.com/abre-los-ojos/</link>
		<comments>http://tomabuena.com/abre-los-ojos/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 18:22:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hugo Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[thriller]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Amenábar]]></category>
		<category><![CDATA[Alfred Hitchcock]]></category>
		<category><![CDATA[David Lynch]]></category>
		<category><![CDATA[Howard Hawks]]></category>
		<category><![CDATA[John Ford]]></category>
		<category><![CDATA[Paul Verhoeven]]></category>
		<category><![CDATA[Woody Allen]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tomabuena.com/?p=121</guid>
		<description><![CDATA[Segundo largometraje, tras la muy exitosa Tesis, de Alejandro Amenábar, este jovencísimo director, llamado a convertirse en uno de los más firmes valores de nuestro cine; un cineasta total, capaz, no sólo de escribir y dirigir sus películas, sino que además compone en parte sus bandas sonoras, e incluso se permite la licencia de aparecer [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Segundo largometraje, tras la muy exitosa <strong>Tesis</strong>, de Alejandro Amenábar, este jovencísimo director, llamado a convertirse en uno de los más firmes valores de nuestro cine; un cineasta total, capaz, no sólo de escribir y dirigir sus películas, sino que además compone en parte sus bandas sonoras, e incluso se permite la licencia de aparecer en breves &#8220;cameos&#8221;, al más puro estilo Hitchcock, probablemente el director más influyente de todos cuantos ha habido, y cuya obra sirve de constante referencia para Amenábar, en especial, su gran obra maestra, <strong>Vértigo</strong>, film enigmático y complejo que podría muy bien haber servido de base para el sugerente juego de apariencias y realidades que se desarrolla en <strong>Abre los ojos</strong>.</p>
<p>Pero si en aquella mítica película eran dos mujeres de extraordinario parecido, que en realidad eran la misma, las que obsesionaban al protagonista (aquí transformado en un joven, atractivo y triunfador niño pijo), en el caso de <strong>Abre los ojos</strong> son dos mujeres muy diferentes, una sexualmente insaciable, celosa, autodestructiva y, al mismo tiempo, destructora (la típica chica &#8220;kamizaze&#8221;, tal y como la definió Woody Allen en la agresiva <strong>Maridos y mujeres</strong>); la otra más misteriosa, más etérea, y, por ello, más inalcanzable, quienes acaban adoptando la misma personalidad. Todo ello en un contexto onírico, entre el thriller psicológico y la ciencia ficción trascendental, algo así como una mezcla entre <strong>The Game</strong> -aunque, afortunadamente, mucho menos artificiosa- y <strong>Desafío Total</strong> (a mi juicio, la película más brillante y compleja del irregular Paul Verhoeven), pero con una estructura desconcertante y una atmósfera inquietante y perturbadora, en clara sintonía con el cine de David Lynch (no me extraña que Amenábar haya incluido, entre los personajes, una especie de <em>Pepito Grillo</em> mefistofélico, sin duda, inspirado en la particular fauna &#8220;lynchiana&#8221;, como se puede apreciar en <a href="/carretera-perdida/"><strong>Carretera Perdida</strong></a>), y con curiosas coincidencias con recientes estrenos de éxito (comparar, en este sentido, la escena de la Gran Vía desierta -aunque, je, je, no del todo- y una muy similar aparecida en <strong>The Devil&#8217;s Advocate</strong>). Un pastiche del que Amenábar ha sabido extraer un estilo personal, algo muy difícil de conseguir, sobre todo por directores que practican lo que, tal vez erróneamente, se ha dado en llamar cine de género, no sin cierto tono despectivo (como si los John Ford, Howard Hawks o el mismísimo Alfred Hitchcock no hubiesen aportado nada a este centenario arte), pero que, sin embargo, debe pulir y perfeccionar, pues aún es visible cierto afán pretencioso por demostrar una temprana genialidad, mediante la composición virtuosista de las secuencias y los planos, o una falta de naturalidad y credibilidad en los personajes, diálogos y situaciones, que, en manos de un director más experto, aunque no por ello más talentoso, habrían estado mejor definidos. Por poner un ejemplo, lo que el propio Amenábar considera una herejía: echarle en cara a Hitchcock que desvelara el misterio de <strong>Vértigo</strong> a mitad de la película, y no al final, como hace él en <strong>Abre los ojos</strong>, no es más que la constatación palpable de su ingenuidad, pues si alguien cometió una herejía -por otra parte, necesaria y magistral- fue Hitchcock; mientras que lo que él hace en <strong>Abre los ojos</strong> es lo convencional. O, tal vez, Amenábar no sea tan ingenuo, tal vez lo que hizo fue tratar de justificar, tramposamente, su pequeña traición hacia la obra maestra que, indudablemente, le ha servido de molde. Eso sí que sería una herejía, aunque podríamos perdonársela. Yo, al menos, lo haría.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tomabuena.com/abre-los-ojos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Desmontando a Harry: Bajada a los infiernos</title>
		<link>http://tomabuena.com/desmontando-a-harry/</link>
		<comments>http://tomabuena.com/desmontando-a-harry/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 02 Dec 2009 21:46:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hugo Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[comedia]]></category>
		<category><![CDATA[Billy Crystal]]></category>
		<category><![CDATA[Billy Wilder]]></category>
		<category><![CDATA[Elisabeth Shue]]></category>
		<category><![CDATA[Eric Bogosian]]></category>
		<category><![CDATA[Ernst Lubitsch]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Fellini]]></category>
		<category><![CDATA[Hazelle Goodman]]></category>
		<category><![CDATA[Ingmar Bergman]]></category>
		<category><![CDATA[Judy Davis]]></category>
		<category><![CDATA[Kirstie Alley]]></category>
		<category><![CDATA[Richard Benjamin]]></category>
		<category><![CDATA[Robin Williams]]></category>
		<category><![CDATA[Woody Allen]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tomabuena.com/?p=100</guid>
		<description><![CDATA[Una vez más, los cinéfilos de pro están de enhorabuena. El genial director judío Woody Allen vuelve a sorprendernos con un &#8220;más difícil todavía&#8221; en esta ácida comedia, quizás no tan brillante como su anterior Todos dicen I love you, pero sí mucho más acorde con las naturales obsesiones de su director (el sexo, el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una vez más, los cinéfilos de pro están de enhorabuena. El genial director judío Woody Allen vuelve a sorprendernos con un &#8220;más difícil todavía&#8221; en esta ácida comedia, quizás no tan brillante como su anterior <strong>Todos dicen I love you</strong>, pero sí mucho más acorde con las naturales obsesiones de su director (el sexo, el psicoanálisis, la religión, la muerte&#8230;).</p>
<p>El título original, mal traducido al castellano, alude de manera irónica a la corriente teórica encabezada por el filósofo francés Jacques Derriba, según la cual, antes de iniciar el estudio de una obra o, en el plano psicoanalítico, de la personalidad de un individuo, es necesario descomponerlo en piezas, es decir, hay que &#8220;deconstruirlo&#8221;. Así, ya desde el comienzo, Woody Allen nos introduce en una narración fragmentada, caótica, llena de falsos &#8220;raccords&#8221;, de un montaje deliberadamente repetitivo y salteado, cuando se trata de presentar al personaje principal, un escritor, Harry (Woody Allen), &#8220;alter ego&#8221; del propio director, mujeriego, ateo, pastillómano, alcohólico y manipulador, y su entorno afectivo, sus ligues, s us relaciones emocionales, más bien poco estables&#8230; En definitiva, un ser patético, de existencia frustrada, que sólo encuentra redención a través de su obra, claramente inspirada en sus experiencias personales, y que Woody diferencia claramente a través de una realización más sobria, un montaje menos arriesgado, sin escatimar recursos fantasiosos (como en el sensacional episodio del actor desenfocado, interpretado por Robin Williams, o el delirante banquete judío con estética de <strong>La Guerra de Las Galaxias</strong>), culminado por un descenso a los infiernos, donde hallará al mismísimo demonio encarnado por su mejor amigo (un taimado Billy Crystal), que está a punto de casarse con su última conquista (la bellísima Elisabeth Shue). La excusa argumental que Allen aprovecha para diseccionar al protagonista y a quienes le rodean (hasta 35 personajes tiene la historia, todos ellos magistralmente interpretados por un sensacional reparto de lo más ecléctico: Judy Davis, Kirstie Alley, Richard Benjamin, Eric Bogosian, etc.) es un homenaje que el escritor recibirá por parte de la misma universidad que, tiempo atrás, le expulsó, y al que Harry teme ir sólo, debido al poco caballeroso comportamiento que ha mantenido con familiares, amigos, ex-esposas y ex-amantes. Por ello recurre a los servicios de una prostituta negra (magnífica Hazelle Goodman, la primera actriz afro-americana que protagoniza un film de Allen), consigue convencer a un amigo y, a última hora, secuestra a su propio hijo.</p>
<p>El encuentro con su hermana, casada con un ortodoxo judío (circunstancia utilizada para arremeter contra el fundamentalismo y exclusivismo religiosos), y la repentina muerte de su amigo marcarán el viaje, claramente inspirado en <strong>Fresas Salvajes</strong>, de Ingmar Bergman, la película favorita de Allen. Un viaje exterior que es, al mismo tiempo, un viaje hacia el interior del protagonista, hacia sus propias obsesiones, defectos y frustraciones, una encerrona en la cárcel del alma, convertida en calabozo policial del que Harry extrae una bella enseñanza: que la felicidad consiste en estar vivo, y que, en su caso, su obra es lo que da sentido a su vida. Un último encuentro con sus personajes y con su creación (emotivo homenaje al maestro Fellini) devuelve al protagonista para la inspiración suficiente para escapar, momentáneamente, del infierno creativo y personal al que parece condenado. Todo un colofón brillante para esta excepcional comedía, que muy bien habrían podido firmar Lubitsch o Wilder, y que constituye un ejemplo más del fenomenal estado de forma en que se encuentra Woody Allen. ¡¡¡Qué no decaiga!!!.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tomabuena.com/desmontando-a-harry/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La boda de mi mejor amigo: Cantar, bailar, amar&#8230;</title>
		<link>http://tomabuena.com/la-boda-de-mi-mejor-amigo/</link>
		<comments>http://tomabuena.com/la-boda-de-mi-mejor-amigo/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 15 Apr 2009 09:06:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hugo Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[comedia]]></category>
		<category><![CDATA[Cameron Diaz]]></category>
		<category><![CDATA[Dermot Mulroney]]></category>
		<category><![CDATA[Julia Roberts]]></category>
		<category><![CDATA[P. J. Hogan]]></category>
		<category><![CDATA[Rupert Everett]]></category>
		<category><![CDATA[Woody Allen]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://tomabuena.com/?p=79</guid>
		<description><![CDATA[En estos tiempos en que la clásica confrontación entre comunistas y capitalistas ha dado paso a otra, no menos exacerbada, entre fumadores y no fumadores, es de agradecer que la protagonista de una comedia concebida para generar múltiples dividendos en taquilla, como es La boda de mi mejor amigo, se pase media película calando cigarrillos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En estos tiempos en que la clásica confrontación entre comunistas y capitalistas ha dado paso a otra, no menos exacerbada, entre fumadores y no fumadores, es de agradecer que la protagonista de una comedia concebida para generar múltiples dividendos en taquilla, como es <strong>La boda de mi mejor amigo</strong>, se pase media película calando cigarrillos, de puro nervio. Yo, que no soy fumador -ni ganas-, no acabo de entender esa especie de cruzada contra el teórico &#8220;mal ejemplo&#8221; que es ver fumar en la gran pantalla a una estrella de Hollywood.</p>
<p>Julia Roberts (actriz que no es, en absoluto, de mi devoción, pero que en este caso he de reconocer que está soberbia) interpreta en este segundo film de P. J. Hogan (autor de la, quizás, más fresca, aunque menos lograda <strong>La Boda de Muriel</strong>) a una crítica culinaria que ve frustrado el gran sueño de su vida cuando su mejor amigo, un antiguo novio, periodista deportivo, al que sigue amando secretamente, le anuncia que va a casarse con una sumisa jovencita (maravillosa Cameron Diaz, demostrando que tras esa carita de porcelana y esas curvas de infarto se esconde una actriz de gran talento), casi perfecta, aunque un pelín simple, hija única de unos multimillonarios.</p>
<p>Haciendo gala de todo tipo de estratagemas diabólicas, incluso involucrando a su editor y amigo, un gay con mucha sorna (magistral Rupert Everett; merece un Oscar), quien trata de disuadirla sobre sus intenciones, Julia aprovecha su condición de madrina de la boda para tratar de evitar el enlace, jugando un doble papel de consejera de los futuros esposos, sobre todo de la novia, a quien malintencionadamente le reprocha que lo deje todo, incluido sus estudios, para casarse, y a quien pone en un serio compromiso al sugerirle que convenza al novio para que deje su empleo y acepte uno más cómodo y remunerado en el seno familiar, sabedora de que su amado le hace ascos a la vida burguesa. Todo se complica cuando un e-mail accidentalmente enviado le cuesta el puesto de trabajo al novio (Dermot Mulroney, perfecto en su incómodo papel de &#8220;príncipe azul&#8221; soso y descafeinado).</p>
<p>El australiano P. J. Hogan se atreve a ironizar sobre los malgastados clichés de la llamada comedia romántica sofisticada americana, demostrando una loable inteligencia al utilizar de modo calculadamente exagerado todos los convencionalismos del género (incluyendo delirantes númeritos músico-vocales al estilo <strong>Todo dicen I Love You</strong>, de Woody Allen), exceptuando el final, sorprendente y optimista, que no voy a desvelar, aunque sé que muchos ya lo conocen, y en el que la verdadera amistad, contrapuesta a sentimientos tales como los celos, los reparos, la inseguridad y el remordimiento, termina triunfando ante el contradictorio y destructivo afán posesivo de la protagonista, quien, sólo al final, muy al final, acabará aceptando su destino, no con resignación (&#8220;esto también pasará&#8221; -cuenta un botones que le decía su abuela), sino con sincero convencimiento.</p>
<p>Bien arropado por un excelente grupo de actores y actrices, y por una encomiable labor de producción, P. J. Hogan consigue crear un falso universo <em>kitsch</em>, donde los personajes (en especial, las dos repelentes damas de honor), los decorados, los trajes hortera y los tonos pastel nos remiten a argumentos y situaciones de los años 50 y primeros 80 (década plagada de insulsas comedietas burguesas), manipulados con evidente mala uva (sólo hay que fijarse en el descacharrante número musical que acompaña a los títulos de crédito iniciales) por el mencionado director, con resultados más que notables, pese a la aparente trivialidad de la historia, que hacen de <strong>La boda de mi mejor amigo</strong> una de las mejores comedias estrenadas en el año.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://tomabuena.com/la-boda-de-mi-mejor-amigo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
